La Danzarina Tribal

Genres: action and adventure, erotic interracial romance.

Encuentralo en:

Amazon Kindle e-books y edición impresa: http://tinyurl.com/zvtsb2g

iBooks, Barnes & Noble nook, 24 Symbols:https://www.books2read.com/u/bP1NxY

Sinopsis:

Una muchacha africana prospera en Nueva York con un negocio de flores. Cuando se interesa románticamente por un joven blanco advierte que está bajo la influencia de una dominatrix de tendencias sádicas propietaria de una agencia de escorts. Ambas mujeres lucharán por el hombre con diversas armas que incluyen poderes ocultos, hechizos, encantamientos… y también el asesinato.

Extracto:

 

Kenia- Hace veinte años

 

 

Kinjia observaba aprensivamente los acontecimientos que la rodeaban. Se encontraba con otras seis muchachas a quienes no conocía, todas vestidas con ropas que nunca habían poseído antes, con joyería tribal deslumbrante pero que jamás habían usado con anterioridad y con sus cabellos trenzados en largas rastas.

Cada una de ellas había sido alejada de su familia una semana antes, tiempo durante el cual no habían visto más que caras extrañas. En el caso de Kinjia lo último que recordaba de sus familiares era el rostro bañado en lágrimas de su hermana mayor. Sus padres habían ignorado sus preguntas sobre el propósito de aquel acontecimiento.

Todas las muchachas eran vírgenes de edades entre los catorce y los dieciséis años, y eran la flor del poblado de la etnia Kikuyu situado en un rincón remoto de condado Baringo, en un paraje desértico en el que las tribus apenas sobrevivían del producto de la tierra, en un contexto de pobreza generalizado.

Kinjia jamás había estado fuera del poblado, ya que las muchachas eran estrictamente controladas hasta la edad en que contraerían matrimonio, con sus libertades restringidas al máximo, a diferencia de los muchachos de su misma edad que acompañaban a sus padres en sus labores en los campos o salidas de caza, que a veces tenían consecuencias mortales.

Kinjia era afortunada porque su familia no practicaba los salvajes ritos de mutilación femenina, en el que se llevaba a cabo la ablación de algunos órganos genitales, entre ellos el clítoris, para asegurar la pureza de las jóvenes hasta el casamiento. Como el ritual era llevado a cabo por curanderos en condiciones precarias de salubridad usando cuchillos y en ocasiones hasta trozos de vidrio, la mortalidad de las muchachas por infecciones era relativamente alta. Por esa razón su familia no la llevaba a cabo ya que ponía en peligro la vida de las muchachas y con ello el potencial incremento patrimonial de los padres.

Lo que ni Kinjia ni ninguna de las otras seis muchachas sabía era que mientras ellas eran mantenidas de pie en medio de la desolada llanura vestidas en la forma descripta, en la aldea se llevaban a cabo arduas negociaciones entre sus padres y sus futuros maridos, en general hombres mayores que las niñas jamás habían visto, que normalmente tenían otras esposas de diversas edades y algunos de ellos de aspecto asqueroso. Las tratativas tenían por objeto determinar las dotes que los maridos pagarían por las muchachas a sus familias, las que estaban basadas en la belleza de la virgen. Kinjia ignoraba entonces que su pretendiente había convenido entregar veinte cabras, un camello y dos vacas por ella, un precio realmente exorbitante para una aldeana común y corriente, por lo que su padre se hallaba sumamente contento del pacto establecido.

 

Tanto el casamiento forzado de niñas y adolescentes como la mutilación ritual están estrictamente prohibidas en Kenia desde la época de la colonia inglesa, pero las tradiciones tribales tienen mucho más peso y originan más obediencia que la ley escrita por lo que se siguen practicando aun hoy día.

 

Un par de hombres en atuendos guerreros se aproximó y tomó por los brazos a una de las niñas, la que comenzó a gritar y patalear tratando de zafar de su situación de sujeción mientras era arrastrada hacia las chozas con el objeto, ignorado por ella, de ser entregada a su marido y comprador.

Las demás muchachas comenzaron a agitarse e intentar escapar pero varios hombres igualmente ataviados las tomaron en sus brazos y las redujeron. Kinjia había permanecido muda y quieta por el terror, de modo que el hombre que se acercó a ella estaba confiado en que no opondría resistencia, pero cuando se hallaba a dos pasos de la niña ésta se puso inesperadamente en movimiento, golpeó a hombre en la cabeza con una especie de bastón que le habían entregado como parte del atuendo matrimonial y se lanzó a correr por la planicie con una velocidad que ni siquiera ella sabía que podía desarrollar.

El hombre golpeado se repuso del atontamiento e inmediatamente salió en pos de Kinjia mientras que varios otros intentaron unirse a la persecución. En ese momento toda la tensión acumulada por el resto de las niñas estalló y cada una trató de salir corriendo en varias direcciones llevada por el terror. Los hombres vacilaron al ver el desorden totalmente inesperado e intentó atrapar a las muchachas en una acción completamente desconcertada.

Kinjia corrió como si sus pies se hubieran convertido en alas y no tardó el dejar atrás a su perseguidor, un hombre mayor al que finalmente los placeres de una vida disipada en la aldea cobraron su precio y cayó exhausto en tierra, cesando en su persecución.

 

 

Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s