Extracto de Hot Brooklyn Heights- Una novela erótica

CAPÍTULO 2
Las consecuencias no se hicieron esperar; ya a partir del día siguiente al regreso de mi novia y su tía a Buenos Aires comencé a sentir el vacío producido por la soledad, experiencia nueva en mi estadía en Nueva York, ya que en el período anterior a la venida de Susana no la había sentido. Pensando retrospectivamente la venida de ella, en lugar de ayudarme a sobrellevar la soledad tuvo el efecto paradójico de acentuarla, al menos en el período posterior a su retorno.
Sin duda ese vacío temporal me dejó en un estado de vulnerabilidad psicológica, que tuvo la consecuencia de bajar las barreras de los tabúes a que estaba sometido en esa época, fruto como dije antes de mi formación en una sociedad relativamente pacata y puritana al menos en las formas. Las experiencias que sucedieron entonces quizás no hubieran ocurrido de no haberme visto expuesto a la soledad.
Al regresar de mi trabajo un par de días después decidí salir a recorrer el Promenade, ese paseo cercano a mi apartamento desde donde se domina toda la bahía y el sur de la isla de Manhattan. Aunque a nivel consciente jamás lo hubiera reconocido, lo cierto es que había una motivación sorda en mi interior a abrirme a que me ocurrieran cosas nuevas y a relajar en alguna medida el firme control que mi pretendida consciencia moral mantenía sobre mis acciones. Hasta quizás estuviera buscando exponerme en alguna forma oscura e inconsciente a tener la experiencia que efectivamente ocurrió.
Caminando por el Promenade en horas de la tarde atiné a ver a Peter, uno de los vecinos gay que me había recibido en su casa como comenté brevemente antes. Se hallaba solo paseando a su pequeño perro de una raza que no me resultaba conocida.
Hola Peter.- Me dirigí a él llamando su atención ya que no se había percatado de mi cercanía.- ¿Estás solo hoy?
La pregunta mostraba mi extrañeza por no verlo con su pareja, con quien siempre lo había encontrado en el Promenade.
-¡Hola Alex!- Tanto el tono de su voz como su expresión gestual hacía evidente que encontrarme le había ocasionado sorpresa y placer.
-Sí. John ha regresado por unos días a Nueva Jersey para visitar a su familia. ¿Y tú también estás solo?
– Así es. Mi novia ha retornado a Buenos Aires, y no está previsto que vaya a regresar a Nueva York, al menos por un tiempo.
Por un instante creí adivinar en sus ojos un destello de interés; en realidad quizás yo estaba buscando esa reacción en él, por efímera que fuera.
-Estamos entonces ambos solos.- Dijo y tras reflexionar un momento agregó- ¿Por qué no te vienes a cenar conmigo esta noche? Aunque sé que tú cenas más tarde que lo que es habitual en este país, quizás los dos podamos ceder un poco y convenir una hora intermedia.
-Sí, la hora no puede ser un problema.- Accedí en una forma quizás un tanto vehemente que Peter no dejó de percibir.
Luego de unos breves instantes de conversación cada uno siguió su camino, ya que Peter argumentó que necesitaba tiempo para preparar la comida para la noche. Habíamos convenido entonces que yo lo visitaría a las 7:30 PM. Esto me dejaba tiempo para comprar una botella de vino, ducharme y cambiarme.
A la hora convenida toque el timbre de su casa. Me abrió y con solo verle noté el cambio de vestimenta y actitud con respecto a las otras veces en que los había visitado, estando John presente. En lugar de su discreto atuendo; ahora se hallaba vestido con prendas que recordaban la moda unisex; una camisa amplia que transparentaba su tórax y un pantalón ajustado que ponía de relieve su trasero redondeado. Sus modales habitualmente neutros se habían tornado un tanto femeninos. Inmediatamente me percaté que Peter deseaba aprovechar la ausencia de su pareja para tener una aventura sexual; en ese momento se corrió le venda que tapaba mis ojos internos y me di cuenta que en realidad eso era también lo que yo venía buscando desde el regreso de mi novia a nuestro país. Repentinamente la sangre comenzó a circular rápidamente dentro de mí y experimenté una súbita erección. Peter tenía un ojo atento en mis reacciones y se percató de inmediato de mi estado de excitación. Sonrió pícaramente y miró mi bragueta en forma sugestiva, aproximó su rostro al mío para darme un beso en la mejilla, cosa que no había hecho hasta entonces. Al quedar al descubierto para mi tanto las intenciones de Peter al invitarme como mis verdaderas razones para aceptar la invitación, las hormonas jugaron fuerte. En mis experiencias anteriores nunca había tenido constancias de los artilugios de una persona, fuera hombre o mujer, para tener sexo conmigo. La idea de ser buscado con insistencia halagó mi vanidad y desató un vendaval de emociones. Tomé la cara de Peter entre mis manos y besé su boca apasionadamente. El hombre primero se sorprendió pero inmediatamente respondió a mi excitación con sus propias reacciones hormonales. Nuestras manos buscaron la piel del otro abriendo torpemente las prendas de vestir. Como aun me encontraba en el vestíbulo y no había ingresado a la sala de la vivienda puse a Peter de espaldas contra la pared más cercana, solté el botón de la cintura de su pantalón e introduje las manos hasta llegar a sus glúteos, que apreté fuertemente; sus nalgas llevaron al paroxismo mis necesidades de sexo. Peter comenzó a exhalar gemidos de placer que me excitaron aun más. Luego se puso de rodillas delante mío, desabrochó a su vez mis pantalones, con sus dientes bajó mi slip hasta las rodillas dejando al descubierto mi erección; al verlo gimió de placer e inmediatamente lo introdujo en su boca. Desesperado tomé su cabeza por detrás empujando el miembro hasta que entrara totalmente en su boca. Peter comenzó a boquear al bloquearse su respiración en forma tan brutal por la invasión de sus vías aéreas superiores, de modo que tuve que aflojar la posición y permitir que fuera él quien regulara el acto.
Su succión se hizo más intensa mientras ambos gemíamos de placer.
-Estoy por acabar.- Le dije, encantado con la idea de eyacular en la boca de una persona, cosa que hasta ese momento nunca había hecho.
-Espera. Quiero sacar el máximo provecho de esta erección.- Me dijo; tomándome de la mano me guió hasta el dormitorio, hacia donde nos dirigimos arrastrando los pantalones por el suelo. Una vez allí subió a la cama y se colocó en cuatro patas apoyándose sobre sus brazos y sus rodillas de modo tal que su trasero quedaba casi en el borde de la cama. El hecho que se ofreciera en forma tan obvia para el sexo anal me desconcertó al comienzo, ya que ni siquiera había pensado en que iba a hacer para satisfacer mi deseo. Al ver mi inexperiencia Peter dio vuelta su torso, tomó mi pene en sus manos y lo introdujo superficialmente en su ano. Yo entonces empujé con energía forzando la totalidad de mi miembro en el interior de la cavidad. Peter exhaló un grito que no supe interpretar si era de dolor, placer o ambos. Ambos comenzamos a bombear al comienzo torpemente hasta que conseguimos acompasar nuestros ritmos. A pesar de que tenía necesidad de eyacular traté de contenerla para hacer durar el acto lo más posible. Finalmente el clímax ocurrió en medio de una convulsión de todo mi cuerpo. Por unos instantes estuvimos quietos sin fuerzas para movernos; y luego las energías regresaron progresivamente. Ambos nos tendimos exhaustos y sudados en la cama. Cuando consiguió dominar su respiración me dijo.
-Jamás he tenido una experiencia sexual tan plena. Me alegra que nos hayamos encontrado en el Promenade y que hayas caído luego en las redes que te tendí. En realidad como te había visto tan inexperto y timorato dudé que todo esto fuera a pasar. Rápidamente me di cuenta que no tenías experiencia en este tipo de sexo, de modo que estoy encantado de haberte iniciado.
Luego de higienizarnos cenamos en silencio, ya que ambos estábamos sumidos en nuestros pensamientos recordando lo acontecido y ninguno tenía voluntad de hablar.
Al salir del apartamento para regresar a mi casa Peter me tomó de la mano y me dijo.
-John jamás debe saber lo ocurrido entre nosotros pues es extremadamente celoso, y podría abandonarme y tomar represalias físicas contra ti. Prométemelo.
Cuando así lo hice me besó en la boca y me expresó con su gesto picaresco.

-Te espero mañana a la misma hora.
H Bklyn Hts Una Novela Erotica

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