Featured

Table of Contents- Índice

Valentina-Psychological Romance

Cristelle en KU

Cristelle- Erotic Romance

Cristelle- Erotic Romance

My Author page in Amazon

Cristelle- Romance Erótico

South of Capricorn- An Erotic Novel

“Cristelle- Romance Erótico Interracial”

Gallery ofBeautiful African Women

Hot Brooklyn Heights- Una novela erótica

Hot Brooklyn Heights- An Erotic Novel

Hot Brooklyn Heights- Una Novela Erótica

Hot Brooklyn Heights- An Erotic Novel

Extracto de “Relaciones Familiares”

“Relaciones Familiares”- Cuento Erótico en Hukie

“Hot Brooklyn Heights- An Erotic Novel” in Kobo

“Hot Brooklyn Heights- An Erotic Novel” in Barnes and Noble

“South of Capricorn- An Erotic Novel” In All Romance

“Hot Brooklyn Heights- An erotic novel” In All Romance

Where to find my books published with All Romance?

Where to find my books published with Smashwords?

Where to find my books in Amazon?

Excerpt of “South of Capricorn- An Erotic Novel”

South of Capricorn

Hot Brooklyn Heights- Where can it be bought? ¿ Donde comprarla?

Extracto de Hot Brooklyn Heights- Una novela erótica

Excerpt of Hot brooklyn Heights- An erotic Novel

Hot Brooklyn Heights- An Erotic Novel

Hot Brooklyn Heights- Una novela erótica

About the Blog Language

About the Blog

Hot Brooklyn Heights- Una novela erótica

Propósito del Blog

Khaliyha- Ebony Princess

Official Page

Genre: Interracial Erotic Romance, bwwm

Find it in:

Amazon Kindle e-book: http://tinyurl.com/grgzb9a

printed edition: http://tinyurl.com/j7utgnf

Apple, Barnes & Noble, Kobo, Scribd and other retailers: https://books2read.com/u/3ne8nK

khaliyha-eng-banner

kalisha

Excerpt:

PROLOGUE

 

He finally left the baggage claim area of the Kennedy Airport of New York dragging his own suitcase and another with casual clothes that Khaliyha had asked him to bring, since she had taken with her only the African costumes tailored to the meetings that she was going to attend.

First he recognized in the huge hall was the impressive and unmistakable figure of Malik, the refugee from the Central African Republic who had already saved them from the intrigues of hostile actors in their previous stay in the city.

Cristian hugged him affectionately surprising the big man characterized by a more cautious attitude. To his embarrassment Malik took charge of the luggage without the slightest effort.

“The Princess will meet with you at the hotel” He said recalling to Cristian the rather royal treatment given to his wife. “Today she is having a meeting arranged at the last minute and could not come to the airport as she wanted to.”

“The history of my life as a married man.” Thought Cristian.

Already in the car asked Malik if he had any news about clashes between different African ethnic groups on their continent and if they had had repercussions among the expatriate groups in New York.

“In Africa, conflicts have moved to the Central African Republic, my country, and possibly in the near future will arrive in Nigeria. Here the situation is calmer that when you and the Princess were a couple of years ago but we cannot lower our guard.”

These words reminded Cristian that one of Malik´s the functions was acting as a custodian of Khaliyha while she was in the city.

When the African parked his car in front of the hotel Cristian was surprised to see that it was the same in which Khaliyha and he had first met. A wave of memories invaded his mind and a knot formed in his throat but he refrained from making comments.

When they entered at the hotel Khaliyha had just arrived and they met in the lobby the woman threw herself in his arms in a completely unexpected attitude. Guests of the hotel looked askance at that woman richly dressed in her obvious ethnicity silk dress hugging a newcomer looking tired and dressing wrinkled clothes. Seeing the scene with the corner of his eye in a lobby mirror brought Christian even more emotions and they both whined for a second.

Malik cleared his throat to call them into reality and they separated with a certain embarrassment.

“It´s only a week since we last met.”   Cristian told his wife in a tone of false reproach.

“Why then you have red eyes?”

In fact what had worked in the encounter between the two was not the brief recent separation but all the vicissitudes that had occurred since they had left the hotel two years before with their joys and sufferings. No doubt this relatively brief period had transformed their lives in a deep and lasting way.

The woman had already obtained her key at the front desk and guided him towards her room.

“But… this is…”  Sputtered Cristian.

“Yes, it is the same room that we were when we met. I spent several days in another but I ordered the Concierge to move me to it as soon as it was vacant.

The detail moved him again. He knew the value of symbols for his wife and her tenacity to achieve her purposes. Having obtained the same room spoke clearly of the importance Khaliyha granted the event when they had loved for the first time.

They entered the spacious room and the employee left the suitcases. She made him sit on the bed smiling and placed her arms around his neck.

“Mon cher, you don’t know how long I have dreamed with this moment, to relive the most important stage of my life and to taste again its flavor.

 

20150210_111818

 

“Khaliyha- Princesa de Ébano

Página Oficial

Género: Romance erótico.

Sinopsis:

¿Amas las novelas románticas interraciales? La Dama de Ébano despertará todas tus fantasías ocultas.

Un tórrido romance erótico entre una distinguida dama africana y un joven blanco. Luego de conocerse en Nueva York viajan al África Central, donde la familia de ella tiene posiciones de prestigio y poder.
Interacciones familiares, políticas y dinásticas tienen lugar en medio de las luchas sangrientas entre diferentes grupos étnicos. En el exilio posterior los personajes se ven obligados a tomar decisiones críticas sobre la base de sus roles sociales. Las mismas reflejan sus personalidades y objetivos y tienen un impacto profundo en sus vidas.
La Dama de Ébano es esencialmente una novela romántica con un fondo dramático debido al entorno violento. Su carácter épico resalta los dilemas en la lucha por la libertad, la felicidad y la autorrealización de la mujer negra. Para ello debe sumergirse en los personajes para explicar su comportamiento en toda su complejidad y contradicciones.

Te encantará esta novela.

Extracto:

PRÓLOGO

 

Salió por fin del área de reclamo de equipajes del aeropuerto Kennedy de Nueva York, arrastrando su propia valija y otra con ropa informal que Khaliyha le había solicitado que le llevara, ya que ella había llevado consigo sólo los atuendos africanos adaptados a las reuniones que iba a sostener.

Lo primero que reconoció en el inmenso hall fue la figura imponente e inconfundible de Malik, el refugiado de la República Centroafricana que ya les había salvado de las intrigas de agentes hostiles en su anterior estadía en la ciudad. Cristian lo abrazó afectuosamente, para sorpresa del hombrón, caracterizado por una actitud más circunspecta. Malik se hizo cargo de las maletas sin el más mínimo esfuerzo, para bochorno del joven.

  • La Princesa se reunirá con Ud. en el hotel— le dijo, recordándole a Cristian el tratamiento regio que recibía su mujer— Hoy tuvo una reunión concertada a último momento y no pudo venir al aeropuerto como deseaba.

<< La historia de mi vida de casado>> pensó Cristian.

Ya en el automóvil preguntó a Malik si tenía novedades sobre los enfrentamientos entre los diferentes grupos étnicos africanos en el continente, y si habían tenido repercusiones entre los grupos de expatriados en  Nueva York.

—En África los conflictos se han trasladado a la República Centroafricana, mi país, y posiblemente en el futuro cercano llegarán a Nigeria. Aquí la situación está más tranquila que cuando Ud. y la Princesa estuvieron hace un par de años, pero no podemos bajar la guardia.

Estas palabras recordaron a Cristian que una de las funciones de Malik era la de custodio de Khaliyha mientras ella se encontrara en la ciudad.

Cuando el africano estacionó frente al hotel, Cristian se sorprendió al constatar que se trataba del mismo en el que Khaliyha y él se habían conocido. Una oleada de recuerdos invadió su mente y un nudo se formó en su garganta, pero se abstuvo de hacer comentarios.

Cuando entraron, Khaliyha había recién llegado y se encontraron en el lobby del hotel. La mujer se lanzó en sus brazos en una actitud totalmente inesperada. Los huéspedes del hotel miraban de reojo a esa mujer ricamente ataviada con su vestido de seda de obvio origen étnico abrazar a un recién llegado de aspecto fatigado y ropas arrugadas.  Ver la escena con el rabillo del ojo en un espejo del lobby embargó  a Cristian aún más de emociones y ambos lagrimearon un poco.

Malik carraspeó para llamarlos a la realidad, y se separaron con un cierto embarazo.

—Hace sólo una semana que no nos vemos— dijo Cristian a su mujer en un tono de falso reproche.

— ¿Por qué entonces tienes los ojos rojos?

En efecto, lo que había obrado en el encuentro entre ambos no era la breve separación reciente, sino todas las vicisitudes ocurridas desde habían dejado ese mismo hotel dos años atrás, con sus alegrías y sufrimientos. Sin duda ese lapso relativamente breve había transformado sus vidas en una forma profunda y perdurable.

La mujer ya había obtenido su llave en la conserjería y lo guió hacia su habitación.

—Pero… esta es…— farfulló Cristian.

—Sí, es la misma en que estuvimos cuando nos conocimos. Estuve varios días en otra, pero encargué al concierge que me mudara a ella tan pronto se desocupara.

El detalle conmovió nuevamente al hombre. Sabía del valor de los símbolos para su esposa y de su tenacidad para lograr sus propósitos. Haber obtenido la misma habitación  hablaba bien a las claras de la importancia concedida por Khaliyha al evento en que se habían amado por primera vez.

Entraron en el amplio cuarto y el botones dejó las maletas. Ella lo hizo sentar en la cama y sonriendo echó sus brazos en torno a su cuello.

—Mon cher, no sabes cuánto he soñado con este momento, con revivir la etapa más importante de mi vida y sentir nuevamente su sabor.

 


 

Shaletha- Romance in Manhattan

Official Page

Genre: erotic romance

 

Find it in:

Amazon Kindle e-books: goo.gl/EUpwPC

Apple, Barnes & Noble, Kobo, Scribd: https://books2read.com/u/4AgKZd

Synopsis:

A torrid erotic romance between a distinguished African lady and a young white man. After living in New York they travel to Central Africa where her family holds positions of prestige and power.

Familiar, political and dynastic interactions take place in the middle of bloody struggles between different ethnic groups. In the subsequent exile the characters are forced to make critical decisions based on their social roles. These decisions reflect their personalities and goals  and have a profound impact in their lives.

Ebony Lady is essentially a romantic novel with a dramatic background due to the violent environment. Its epic tone highlights the dilemmas in the struggle for freedom, happiness and self-realization of the black woman. It immerses into the characters to explain their behavior in all its complexity and contradictions.
Excerpt:

CHAPTER 1

 

When she entered the room that had been hers when she was a girl the woman felt a knot in her stomach. This happened every time she visited her parents´ house and checked the state of her old belongings. All dolls and stuffed toys were perfectly aligned on her old bed as had been the last time she had entered the room and as they had never been when she occupied it. Some of the posters glued or nailed to the walls with her musical idols of yesteryear still miraculously remained in place, leaving some lighter boxes on the wall where had been those who had fallen.

The woman ran a hand affectionately on the fully armed bed and memory evoked a thousand remembrances of her happy childhood and adolescence. She was then startled by her mother’s voice calling her from the ground floor.

“¿Shaletha. Are you okay?”

Immediately after she heard of her father´s deep voice scolding his wife.

“Helen, Shaletha is in her room; leave her alone with her memories.”

Shaletha removed with her fingertips a tear peeking from her right eye, composed her throat and answered.

“I´ll be right down Mom.”

On leaving she looked in the mirror placed in her wardrobe, which would certainly be filled with the clothes she had left behind when she moved. Shaletha then took a long look to her front and behind with a critical eye and then moaned with satisfaction approving the image that the mirror reflected. Her silhouette was a perfect example of a black woman, with well marked feminine attributes, which since high school provoked comments of her fellow students of all races, particularly those Italians. What the mirror showed her was a firm bust, generous hips, round thighs, well shapely legs and a rear that had always caused envy of her classmates, especially the white girls. The face, certainly beautiful, was framed by a discreet hairstyle away from the fashion of African braids and dreadlocks.

“Shaletha, what is what you need? What is missing to you? The woman sighed without knowing exactly what she meant. She locked the room and went downstairs to talk to her parents.

The dinner conversation had turned almost exclusively on Shaletha´s life. The mother insisted in asking questions about her love life on which she did not have much to tell, and this concerned Helen, while her father asked her affectionately about her working life, a much more satisfying theme for both.

After a silence Helen began to complain about  Alyssa´s behavior, the youngest daughter of the Moore family.

“She´s already nineteen, and now is flirting with those white boys, who we already know what are expecting from her.” Said plaintively Helen.

“You should not complain woman.” Answered angrily the father. “Alyssa has always steered clear of drugs and alcohol. Her grades in school are more than acceptable and we expect she will be able to attend college. She has never brought us problems as his brother has.”

The words were followed by silence. Zion, the second son of the Moore family had recently been released from prison and was fulfilling a plan of rehabilitation for his addiction to drugs. Helen groaned and burst into tears.

“Dad that was a low blow.” Replied Shaletha. “You know Zion is an open wound for Mom.”

The man obviously regretted his words, rose from his chair and ran to hug his wife. The reaction served Shaletha to revalue again the values of the home in which she had grown up. The woman walked over and hugged her parents while she also wiped a tear. The tender scene lasted even a moment until Helen´s breathing regularized.

“Why do you take Alyssa’s friends to heart?”  Asked Shaletha to her mother.  “Have you got reasons to think they are bad companies?”

“We have no way to know.” Said the father. “We have never met them or talked to them.”

“ The problem is that in this way we are destroying the foundations of the black family.” Helen replied.

“Mom. It is not fair to blame Alyssa for destiny of the black family in this country. She has enough responsibility at her age trying to be happy.”

 

Before it got dark Shaletha decided to undertake the journey back home. She said goodbye to her parents and left their house heading for the nearest subway station. She recalled her childhood in that area of Harlem, when the inhabitants lived confined to their homes and did not venture to remain in the streets after the first shadows fell. When walking Shaletha saw a movement among the shadows in a corner where there was no lighting, no doubt a young couple warmly embracing ignoring the environment surrounding them. Shaletha had necessarily passed by them on her way without the kids perceiving her presence. As she discreetly looked at them her heart sank. At the dim light she could see the blond hair of the young boy mixed with the dark skin of the girl. As she recognized the faces Shaletha did not know for a moment how to react. Alyssa was passionately kissing who a few  days earlier had presented as a simple college classmate, a Russian born named Ivan with a last name impossible to remember.

The woman took the subway at the 125th Street station and at that late time managed to travel sitting. In the long journey her mind connected the recent events with certain thoughts that lately recurrently returned to her mind. At thirty-three years Shaletha Moore could not complain about her life or her achievements. After her studies she had found work as a fashion designer at a major textile firm. Important business involving a lot of money depended on her decisions and she was well paid for her work. She had moved from Harlem and had finally rented a totally renovated and very well equipped old apartment  in Brooklyn Heights, a quiet and well connected area located just minutes away from their work. When taking vacations Shaletha could afford to choose the best beaches around the continent, which were her favorite destinations. For work reasons she was constantly traveling throughout the Americas and Europe. She was always elegantly dressed and could allow every whim, which anyway were very discreet. She spoke well and was invited to all kinds of events, in which her profession was lavish. They were not little achievements for a girl from Harlem. And yet …

From some cell phone or a tablet arose amid the noise of the subway running at full speed the notes of an old interpretation of The Rose by Bette Midler.

 

When the night has been very lonely

And the road has been too long

And you think that love is only

For the lucky and the strong …

Shaletha-Romance en Manhattan

Página oficial

Género: romance erótico

Encuéntralo en:

Amazon Kindle. e-books:  goo.gl/r5tRzd

Apple, Barnes & Noble, Kobo, Scribd y otros: https://books2read.com/u/4XgnGe

Sinopsis:

¿Amas las novelas eróticas interraciales? Shaletha-Romance en Manhattan despertará todas tus fantasías y tus deseos ocultos.

Una hermosa mujer afroamericana conoce en Nueva York a un joven extranjero. Un tórrido romance comienza en un ambiente cuyos valores respecto a la aceptación de parejas interraciales están en transformación. La mujer va experimentando en su vida la liberación de ciertos tabúes y va uniendo los fragmentos sueltos de su vida.

La pareja va construyendo su relación venciendo algunas adversidades procedentes de las circunstancias que les toca vivir.

Una nouvelle de actualidad con sagaces introspecciones de actitudes tan arraigadas como inadvertidas.

Su lectura te va a emocionar.

Extracto:

Capítulo 1

 

Al entrar en la que había sido su habitación de niña sintió un nudo en el estómago. Esto le ocurría cada vez que visitaba la casa de sus padres y pasaba a revisar el estado de sus antiguas pertenencias. Todas las muñecas y juguetes de peluche estaban perfectamente alineados sobre su antigua cama como habían estado la última vez que había entrado en el cuarto y como jamás habían estado cuando ella lo ocupaba. Algunos de los posters pegados o clavados en las paredes con sus ídolos musicales de antaño permanecían aun milagrosamente en su sitio, dejando algunos rectángulos más claros en la pared donde habían estado los que se habían caído.

La mujer pasó cariñosamente una mano sobre el lecho perfectamente armado y su memoria evocó mil recuerdos de su infancia y adolescencia. La sobresaltó la voz de su madre que le hablaba desde la planta baja.

-¿Shaletha, estás bien?

Luego oyó la voz grave de su padre que regañaba a su mujer.

  • Helen, está en su cuarto, déjala tranquila con sus recuerdos.

Shaletha retiró con la punta de sus dedos una lágrima que asomaba en su ojo derecho, compuso la garganta y contestó.

-Ya voy mamá.

Al salir se miró en el largo espejo de su placar, el que estaría seguramente lleno de la ropa que había dejado atrás en su mudanza. Se miró largamente por delante y por detrás con mirada crítica y luego exhaló un gemido que en realidad era de aprobación. Su silueta era un perfecto ejemplo de una mujer negra, con atributos femeninos bien marcados, los que desde la escuela secundaria provocaban comentarios de sus compañeros varones de todas las razas, particularmente de esos italianos. Lo que el espejo le mostró era un busto firme, las caderas generosas, muslos redondos, piernas bien contorneadas y un trasero que siempre había causado envidia de sus compañeras, sobre todo de las blancas. El rostro era sin duda bello y estaba enmarcado por un peinado discreto, lejos de la moda afro o las trenzas y rastas.

-¿Shaletha, que es lo que te falta? –suspiró sin saber bien a qué se refería. Cerró la habitación y bajó a hablar con sus padres.

La conversación de sobremesa había girado sobre la vida de Shaletha casi exclusivamente. La madre le hacía insistentemente preguntas sobre su vida sentimental sobre la que no tenía mucho que contar lo que preocupaba a Helen, mientras que su padre la interrogaba afectuosamente sobre su vida laboral, tema mucho más satisfactorio para ambos.

Luego de un silencio Helen comenzó a quejarse por el comportamiento de Alyssa, la hija menor de los Moore.

-Ya tiene diecinueve años, y está tonteando con esos muchachos blancos, que ya sabes lo que esperan de ella.- Dijo en tono quejumbroso.

-No debieras quejarte mujer.-  Respondió enojado el padre.- Siempre se ha mantenido al margen de las drogas y el alcohol. Sus notas en la escuela son más que aceptables y tendrá la posibilidad de asistir a la universidad. Nunca nos ha traído problemas como su hermano.

Las palabras fueron seguidas por un silencio. Zión, el segundo hijo de los Moore había salido recientemente de prisión y se hallaba cumpliendo un plan de rehabilitación de su adicción a las drogas. Helen emitió un gemido y prorrumpió en llanto.

-Papá, eso ha sido un golpe bajo.- Repuso Shaletha.-Sabes que Zión es una herida abierta para mamá.

El hombre, evidentemente arrepentido de sus palabras se levantó de la silla y corrió a abrazar a su esposa. La reacción sirvió a Shaletha para revalorizar una vez más los valores del hogar en que se había criado. Se acercó y abrazó a sus padres mientras también ella enjugaba una lágrima. La tierna escena se prolongó aun unos instantes mientras Helen regularizaba su respiración.

-¿Por qué te tomas tan a pecho los amigos de Alyssa?- Preguntó a su madre-¿Crees que son malas compañías?

-No puede saberlo.-dijo el padre.-Jamás los hemos visto ni hemos hablado con ellos.

-Es que de esta forma se sigue destruyendo a la familia negra.- Contestó Helen ya más repuesta.

-Mamá. No es justo responsabilizar a Alyssa del destino de la familia negra en este país. Bastante responsabilidad tiene ella a su edad con tratar de ser feliz.

Antes de que hiciera oscuro Shaletha decidió emprender el viaje de regreso a su casa; se despidió de sus padres y salió de la casa dirigiéndose hacia la estación más cercana del metro. Recordó su infancia en esa zona del Harlem, cuando los habitantes vivían recluidos en sus hogares y no se aventuraban a permanecer en las calles al caer las primeras sombras. Al caminar vio un movimiento entre las penumbras en una esquina en la que no había alumbrado público, sin duda una pareja de jóvenes abrazándose efusivamente sin prestar atención al medio que los rodeaba. Shaletha tuvo necesariamente que pasar junto a ellos en su camino sin que los muchachos percibieran su presencia. Al mirarlos discretamente su corazón dio un vuelco. A contraluz pudo divisar el cabello rubio del muchacho mezclado con la piel oscura de la joven. Shaletha no supo por un momento a qué atenerse al reconocer los rostros. Alyssa estaba besando apasionadamente a quien le había presentado días atrás como un simple compañero de la universidad nacido en Rusia de nombre Ivan y apellido imposible de recordar.

La mujer tomó el metro en la estación de la calle 125 y a esa hora consiguió viajar sentada. En el largo viaje su mente conectó los episodios recientes con ciertos pensamientos que últimamente retornaban a su mente. A los treinta y tres años Shaletha Moore no podía quejarse de sus logros. Luego de sus estudios había conseguido trabajo como diseñadora de modas en una firma textil importante; de sus decisiones dependían negocios que involucraban mucho dinero y se le pagaba muy bien por su trabajo. Había salido del Harlem y finalmente había alquilado un departamento antiguo pero refaccionado a nuevo y muy bien equipado en Brooklyn Heights, una zona tranquila y ubicada a pocos minutos del metro de su trabajo. Cuando tomaba vacaciones podía permitirse elegir las mejores playas de todo el continente, que eran sus destinos turísticos preferidos. Por razones de trabajo debía viajar constantemente por las Américas y Europa. Vestía elegantemente y se podía permitir todos sus caprichos, que de todos modos eran muy discretos. Se expresaba muy bien y era invitada a todo tipo de acontecimientos, en los que su profesión era pródiga. No era poco para una chica de Harlem. Y sin embargo…

De algún celular o Tablet surgían en medio de los ruidos del metro corriendo toda velocidad las notas de una vieja interpretación de The Rose por  Bette Midler.

When the night has been too lonely

And the road has been too long

And you think that love is only

For the lucky and the strong…(1)

 

  • Cuando la noche ha sido muy solitaria

Y el camino demasiado largo

Y tú piensas que al amor es sólo

Para los afortunados y los fuertes…

 

“Interludio Pasional- Antología Erótica”

Página oficial

Generos: Erótico, sadomasoquista BDSM, interracial

Encuéntralo en:

Amazon Kindle e-books: http://tinyurl.com/h7uzj2e

Amazon versión impresa: http://tinyurl.com/h7uzj2e

Apple, Barnes & Noble, Kobo, Scribd y otros minoristas: https://books2read.com/u/3Lra5M

1

Extracto:

Capítulo 1

 

Se apeó del viejo Fiat que había comprado seis semanas atrás y al cerrar su puerta acarició involuntariamente el cristal de la misma. Un gesto de cariño por el vehículo cuya adquisición había transformado su rutina diaria dejándole libres casi cuatro horas que antes le insumían sus viajes a su trabajo situado en la provincia de Buenos Aires. Junto con el alquiler de un pequeño y antiguo apartamento en el barrio de Constitución eran sus mayores logros desde su llegada de su provincia natal. Cierto que el edificio de cuatro plantas sin ascensor se hallaba en una zona decadente habitada por inmigrantes en su mayoría indocumentados, que ocupaban ilegalmente ruinosas viviendas no reclamadas por sus dueños quizás por complicados problemas legales. La desidia de los ocupantes se revelaba en los montones de basura arrojados en las veredas, los contenedores de residuos saqueados en busca de quien sabe qué objetos y las botellas de cerveza que se apilaban en ciertas esquinas. En los atardeceres los sufridos viejos habitantes del barrio se encerraban en sus casas y las calles eran invadidas por travestis, prostitutas dominicanas y probablemente revendedores de drogas.

Comparado con su vida tranquila en su zona rural natal la comparación de su actual medio ambiente podía ser a primera vista frustrante, pero a él le satisfacía como primera plataforma de lo que había logrado por sus propios medios, separado del clima familiar.

Esteban Dubanowski había nacido en la lejana Provincia de Misiones, una especie de cuña entre las fronteras de Brasil y Paraguay separada de ambos por ríos caudalosos. Allí había nacido veintitrés años antes en una chacra, es decir una granja familiar en una colonia de agricultores de origen mayoritariamente polaco y ruso, dos de las tantas colectividades que poblaban dicha provincia norteña. Al llegar a la mayoría de edad le resultó evidente que debía emigrar ya que el establecimiento no permitía sostener a la familia integrada por sus padres y ocho hermanos. Ya su hermano mayor Gregorio había emigrado a Foz de Iguazú, en Brasil, donde se había casado con una mujer de origen árabe con la cual había constituido una familia que ya incluía tres hijos.

Gregorio lo había instado a mudarse cerca de él pero Esteban había preferido viajar a Rosario, en la Provincia de Santa Fe, para completar sus estudios universitarios. Había residido allí cuatro años hasta obtener su diploma de licenciado en diseño industrial. Luego había decidido dar el gran salto y probar suerte en Buenos Aires, la gran metrópolis del país y destino soñado de muchos jóvenes inquietos de las provincias y países colindantes.

Al llegar a la ciudad había conseguido un trabajo en una fábrica metalúrgica en el tercer cinturón del conurbano bonaerense, distante unos treinta kilómetros de su casa, para llegar al cual debía tomar tres medios de transporte que en total le insumían dos horas de ida y otras tantos de regreso, en horas de gran tráfico y por consiguiente en condiciones de hacinamiento. Pero con la compra del vehículo eso había quedado atrás.

Al llegar a su apartamento se preparó un café, se recostó en la cama, ya que el mobiliario que había podido comprar no incluía por el momento una silla, y prendió el televisor que había comprado de segunda mano. La película que estaban dando mostraba una escena de amor de elevado contenido erótico y Esteban notó que tenía una fugaz erección; para enfriar sus pensamientos decidió tomar una ducha de inmediato, aunque habitualmente lo hacía por las noches, antes de irse a dormir.

Al salir del baño se dio cuenta que los pensamientos seguían siendo los mismos, y que la excitación sexual no iba a calmarse entre las cuatro paredes de su vivienda. Se vistió y salió a caminar un rato. Dado que no tenía nada de comida en la desvencijada nevera resolvió cenar temprano en una especie de café-restaurant de ínfima categoría a tres cuadras, pero antes caminaría un poco y viviría más de cerca la dudosa atmósfera del vecindario.

A poco andar se le acercó un travesti pintarrajeado de mediana edad. Su visión  le produjo un cierto rechazo instintivo e intentó apartarse de su paso sin éxito.

-Hola grandote. ¿No quieres probar algo que no olvidarás en tu vida?- Le dijo el callejero. Notando su erección intentó manotear la bragueta pero Esteban lo apartó con rudeza y prosiguió su camino dejando al prostituto musitando improperios y amenazas. Reconoció en sí mismo un grado de disgusto que intentó controlar para no dar lugar a prejuicios que su mente rechazaba.

Metadatos:

Autor: Louis Alexandre Forestier

Primera Edición: 10/6/2016

Palabras: 63804

Paginas: 262

Títulos relacionados:

Passionate Interlude ( Inglés) 24/6/2016

Valentina (17/3/2016)

Nubia- Romance Magicko (17/5/2016)

Cristelle- Romance Erótico Interracial (17/2/2016)

 

Miscelánea:

 

“Nubia- Magickal Thriller”

Find it in Amazon Kindle e-books and printed edition: https://goo.gl/szwY7V

Barnes & Noble nook e-books: http://goo.gl/rxAmjh

Description:

An infamous network of human traffickers surrepticiously brings young women from Africa to New York. One of the girls escapes and a fierce womanhunt begins. In the desperate defense of her life the girl puts at stake unsuspected resources. The trafficking organization includes members located in upper echelons of power in the city that tighten the knot around her. A vibrant thriller of the noir subgenre that will keep you in suspense from the beginning to its dramatic end.

Excerpt:

Prologue

 

The girl ran along the isolated alley not daring to look back; as her high-heeled shoes prevented her from speeding she took them off with a quick gesture and continued her race barefoot running on the cold pavement of the dark street in Harlem. She heard a noise coming from the pursuers following her, three or four burly Africans who had participated in the horrible scene that she was leaving behind. The girl shook her head trying to ward off the recent memory that had shocked her to such an extreme degree. Her pace was very fast, like a woman born and raised in the steppes of Africa who as a child had run alongside their brothers. The woman knew that the heavy human bloodhounds who pursued her would not be able to catch with her and the distance between them widened every second. The same thought the pursuers who were at the end of their breathing capabilities. Several screams were heard, the men were shouting to each other giving orders in their dialect and Alimah trembled guessing what they were saying; without missing a beat she prepared for what she knew was coming next . Three detonations sounded reverberating through the narrow alley. The woman closed her eyes waiting for the result of the shooting. She felt a profound and gnawing pain in the right shoulder. Alimah knew that the bullet had entered her from the back and exited through the front of the shoulder so the blood loss would be twofold. The girl stumbled momentarily but could recover her step. Her father´s face passed fleetingly through her mind. She knew that wherever he was the old warrior would pride of his daughter.

Thoughts from that moment began to fray although her legs still responded to a center of will over which the woman had no longer control, her brain darkened and Alimah passed out. Her body still toured several steps led by inertia and finally rolled between some trash bins resulting in their fall with a great clatter. A bitter cold began to invade her body.

The recent events immediately prior to the persecution paraded through her fevered and delirious mind. What her psyche had been dodging to remember when she was fleeing to avoid its crushing weight now returned to her memory, devoid of the protection of the will. The image of Samwarit, the beautiful Ethiopian girl that had tried to escape with her from the hands of their captors clearly appeared in her memory, as well as Jemal´s, the human beings trafficker band leader in whose hands the girls had fallen with the complicity of the ship captain that had brought them to New York. Alimah recalled the twenty-five day’s journey from the distant port on the Red Sea, located near Port Sudan but devoid of any control by the local authorities. On that ship traveled twenty Ethiopian, Eritrean, Sudanese and Somali women, all young and beautiful, in what undoubtedly was a human trafficking trip linked to prostitution. All were constrained to stay inside two grimy containers within which they sometimes had to do their physiological needs, and out of which they were only allowed to come to breath pure air on deck when the ship was far from shore and out of busy shipping routes .

Upon reaching their destination they had entered the port of New York inside the containers and were carried overnight out of the port area and brought to what they later learned was Harlem. As the area was strongly patrolled by the city police, the women practically were not allowed to leave the abandoned warehouse where they were kept.

“Passional Interlude-Erotic Anthology”

Find it in Amazon: Kindle e-books:  http://tinyurl.com/hmrjsjf

Amazon- Printed books: http://tinyurl.com/zn3azoj

Passionate Inter

Description:

This anthology includes three books of the author relating to interracial relations. The works belong to the genre of erotic romance and noir novel.
Valentina-Psychological Romance:A young man has stormy sexual relations involving twisted episodes of erotic sadomasochistic character. An Afro-Colombian immigrant girl will do whatever it takes to conquer and pull him out of his situation.

Cristelle-Erotic Romance: An African and two Haitian young black women live in Buenos Aires, in a completely different ethnic and cultural environment.A bittersweet novella with high erotic content.

Nubia-Magickal Suspense:An infamous network of human traffickers surrepticiously brings young women from Africa to New York. One of the girls escapes and a fierce womanhunt begins. In the desperate defense of her life the girl puts at stake unexpected resources.

Exceprt:

Chapter 1

 

The young man got out of the old Fiat that had bought six weeks earlier and as he closed the glass window involuntarily stroked it. A gesture of affection for the vehicle whose acquisition had transformed his daily routine leaving him almost four hours free that were spent before in his trips to his job in a plant located in the Province of Buenos Aires and back. That purchase and the rent of a small old apartment in the neighborhood of Constitution were his greatest achievements since his arrival from his native province. True, the four-storey building with no elevator was in a decaying area inhabited mostly by undocumented immigrants from the surrounding countries, illegally occupying dilapidated housing unclaimed by their owners perhaps due to complicated legal problems. The negligence of the occupants was revealed in the piles of garbage thrown on the sidewalks, waste containers ransacked in search of who knows what objects and beer bottles piled up in certain corners. In the evenings the old neighborhood residents locked themselves in their houses and the streets were invaded by transvestites, Dominican prostitutes and probably drug dealers.

Compared to the quiet life in his native rural area his current environment could be frustrating at first sight, but it satisfied him as a first platform of what he had achieved on his own, once he had abandoned the protection of the family environment.

Esteban Dubanowski had arrived from the distant province of Misiones, a sort of wedge between the borders of Brazil and Paraguay separated from both countries by mighty rivers. He was born twenty-three years before in a chacra, i.e. a family farm part of a colony of farmers mostly of Polish and Russian origin, two of the many communities that populated this northeastern Argentine province. Upon reaching of age it became clear that Esteban had to emigrate because the establishment could not sustain the big family integrated by his parents and eight siblings. Gregorio, his older brother had moved to Foz do Iguaçu, Brazil, where he had married a local woman of Arab origin with whom he had raised a family that already included three children.

Gregorio had urged his brother to move with him but Esteban had preferred to travel to Rosario, in the Province of Santa Fe, to complete his university studies. He had lived four years in that city until he got his bachelor’s degree in industrial design. He had then decided to make the big leap and try his luck in Buenos Aires, the great country metropolis and dream destination of many restless youngsters arriving from provinces and neighboring countries.

Upon reaching the city Esteban had gotten a job in a metal factory in the third suburban belt of the Province of Buenos Aires, distant about thirty kilometers from his home, to reach which he had previously to travel in three consecutive means of transport with a total travel time of two hours and other two hours back in the midst of the rush hour and therefore in overcrowded conditions. But with the purchase of the vehicle all hat was left behind.

As soon as he arrived at his apartment Esteban prepared a coffee and then lay in bed, because the furniture that he had been able to buy up to that moment did not include a chair. He then turned on the TV set he had bought secondhand. The film he was seeing showed a love scene with high erotic content and Esteban noticed that he had a fleeting erection; to cool down his thoughts the young man decided to take a shower, although he usually did that at night immediately before going to bed.

On leaving the bath he realized that his thoughts remained the same, and that his sexual arousal was not going to subside within the four walls of his home. He dressed up and went for a walk. Since there was no food in the rickety fridge the young man decided to have an early dinner in a kind of menial café-restaurant three blocks away, but before eating he would walk a little and feel more closely the dubious atmosphere of the neighborhood.

Soon after he was approached by a middle-aged defaced transvestite.  At his sight Esteban felt a certain instinctive rejection and tried to step away from him without success.

“Hey big guy. Don´t you want to try something you will not forget in your life?” Said the travestite. Noticing the boy´s erection he tried to touch his fly but Esteban pushed him rudely away and went on leaving the prostitute muttering expletives and threats.

“Interludio Pasional- Antología Erótica”

1

Encuéntralo en Amazon Kindle e-books: https://goo.gl/6pyAhB

Amazon libro impreso:  https://goo.gl/BoZZ6P

Kobo:   https://goo.gl/Id0Ohc

Extracto:

 

Capítulo 1

 

Se apeó del viejo Fiat que había comprado seis semanas atrás y al cerrar su puerta acarició involuntariamente el cristal de la misma. Un gesto de cariño por el vehículo cuya adquisición había transformado su rutina diaria dejándole libres casi cuatro horas que antes le insumían sus viajes a su trabajo situado en la provincia de Buenos Aires. Junto con el alquiler de un pequeño y antiguo apartamento en el barrio de Constitución eran sus mayores logros desde su llegada de su provincia natal. Cierto que el edificio de cuatro plantas sin ascensor se hallaba en una zona decadente habitada por inmigrantes en su mayoría indocumentados, que ocupaban ilegalmente ruinosas viviendas no reclamadas por sus dueños quizás por complicados problemas legales. La desidia de los ocupantes se revelaba en los montones de basura arrojados en las veredas, los contenedores de residuos saqueados en busca de quien sabe qué objetos y las botellas de cerveza que se apilaban en ciertas esquinas. En los atardeceres los sufridos viejos habitantes del barrio se encerraban en sus casas y las calles eran invadidas por travestis, prostitutas dominicanas y probablemente revendedores de drogas.

Comparado con su vida tranquila en su zona rural natal la comparación de su actual medio ambiente podía ser a primera vista frustrante, pero a él le satisfacía como primera plataforma de lo que había logrado por sus propios medios, separado del clima familiar.

Esteban Dubanowski había nacido en la lejana Provincia de Misiones, una especie de cuña entre las fronteras de Brasil y Paraguay separada de ambos por ríos caudalosos. Allí había nacido veintitrés años antes en una chacra, es decir una granja familiar en una colonia de agricultores de origen mayoritariamente polaco y ruso, dos de las tantas colectividades que poblaban dicha provincia norteña. Al llegar a la mayoría de edad le resultó evidente que debía emigrar ya que el establecimiento no permitía sostener a la familia integrada por sus padres y ocho hermanos. Ya su hermano mayor Gregorio había emigrado a Foz de Iguazú, en Brasil, donde se había casado con una mujer de origen árabe con la cual había constituido una familia que ya incluía tres hijos.

Gregorio lo había instado a mudarse cerca de él pero Esteban había preferido viajar a Rosario, en la Provincia de Santa Fe, para completar sus estudios universitarios. Había residido allí cuatro años hasta obtener su diploma de licenciado en diseño industrial. Luego había decidido dar el gran salto y probar suerte en Buenos Aires, la gran metrópolis del país y destino soñado de muchos jóvenes inquietos de las provincias y países colindantes.

Al llegar a la ciudad había conseguido un trabajo en una fábrica metalúrgica en el tercer cinturón del conurbano bonaerense, distante unos treinta kilómetros de su casa, para llegar al cual debía tomar tres medios de transporte que en total le insumían dos horas de ida y otras tantos de regreso, en horas de gran tráfico y por consiguiente en condiciones de hacinamiento. Pero con la compra del vehículo eso había quedado atrás.

Al llegar a su apartamento se preparó un café, se recostó en la cama, ya que el mobiliario que había podido comprar no incluía por el momento una silla, y prendió el televisor que había comprado de segunda mano. La película que estaban dando mostraba una escena de amor de elevado contenido erótico y Esteban notó que tenía una fugaz erección; para enfriar sus pensamientos decidió tomar una ducha de inmediato, aunque habitualmente lo hacía por las noches, antes de irse a dormir.

Al salir del baño se dio cuenta que los pensamientos seguían siendo los mismos, y que la excitación sexual no iba a calmarse entre las cuatro paredes de su vivienda. Se vistió y salió a caminar un rato. Dado que no tenía nada de comida en la desvencijada nevera resolvió cenar temprano en una especie de café-restaurant de ínfima categoría a tres cuadras, pero antes caminaría un poco y viviría más de cerca la dudosa atmósfera del vecindario.

A poco andar se le acercó un travesti pintarrajeado de mediana edad. Su visión  le produjo un cierto rechazo instintivo e intentó apartarse de su paso sin éxito.

-Hola grandote. ¿No quieres probar algo que no olvidarás en tu vida?- Le dijo el callejero. Notando su erección intentó manotear la bragueta pero Esteban lo apartó con rudeza y prosiguió su camino dejando al prostituto musitando improperios y amenazas. Reconoció en sí mismo un grado de disgusto que intentó controlar para no dar lugar a prejuicios que su mente rechazaba.

Un par de cuadras más allá un veterana prostituta negra de carnes abundantes, posiblemente de origen dominicano, le guiñó un ojo e interceptando su camino le susurró.

-Hola rubio. ¿No quieres probar una negra? Te voy a exprimir en la cama como a un limón. Ven, acaricia mi piel.- Dijo exponiendo su rollizo muslo.

En realidad Esteban había debutado sexualmente cerca de su pueblo con una afro-brasileña bastante mayor que él y la experiencia había sido inolvidable, tanto por ser su primera vez como por el ardor increíble de la mujer, con la cual había tenidos sexo varias veces más en años sucesivos.  Sin embargo sacudió su cabeza como para espantar sus ideas y siguió su camino. Nunca había pagado por sexo y se había propuesto no hacerlo jamás. Esperaría que se presentara otra circunstancia para satisfacer sus deseos.

 

Nubia- Suspenso Mágicko

Table of Contents- ÍndiceEncuéntrala en Amazon Kindle ebooks: http://tinyurl.com/hsa29v2

Amazon Create Space: http://tinyurl.com/zvsk6hb 

black gold

Sinopsis:

Una red de trata de personas ingresa jóvenes mujeres procedentes de África en Nueva York. Una de ellas escapa y comienza una feroz cacería humana. En la desesperada defensa de su vida la muchacha pone en juego recursos insospechados. La organización de traficantes incluye miembros situados en altas esferas de poder que aprietan el cerco en torno a la joven.

Un vibrante thriller del género noir que te mantendrá en vilo desde su comienzo hasta su dramático final.

Extracto:

Prólogo

 

La muchacha echó a correr  sin osar mirar hacia atrás; como los zapatos de altos tacos le impedían tomar velocidad  con un rápido gesto se los quitó y continuó su carrera descalza, desplazándose sobre el frío pavimento de la oscura calle de Harlem. Oía tras de sí el ruido de sus perseguidores, tres o cuatro fornidos africanos que habían participado de la horrible escena que estaba dejando atrás. Sacudió la cabeza tratando de alejar el recuerdo reciente que la había shockeado en grado extremo. Su ritmo era sumamente veloz, propio de una mujer nacida y criada en las estepas del África y que había corrido desde niña a la par de sus hermanos varones. Sabía que los pesados sabuesos humanos que la perseguían no podrían darle caza y que la distancia que los separaba se ampliaba a cada segundo. También lo sabían sus perseguidores, ya al extremo de sus fuerzas y de sus posibilidades respiratorias. Se oyeron varios gritos que los hombres intercambiaban entre sí y Alimah tembló sabiendo que ordenes estaban dando; sin perder el ritmo se preparó para lo que iba a venir. Tres detonaciones sonaron reverberando por el estrecho callejón. La mujer cerró los ojos esperando el resultado de los disparos. Sintió un dolor profundísimo y lacerante en el hombro derecho. Sabía que la bala le había entrado por detrás y salido por la parte frontal del hombro por lo que la pérdida de sangre sería doble; trastabilló momentáneamente pero pudo recuperar el paso. La cara de su padre transitó fugazmente por su mente. Sabía que el viejo guerrero estaría en algún lado orgulloso de su hija.

Los pensamientos a partir de ese momento comenzaron a deshilacharse y aunque las piernas aún respondían a algún centro de voluntad sobre el que ya no tenía control, su cerebro se oscureció y Alimah se desvaneció. Su cuerpo aun llevado por la inercia recorrió varios pasos más y finalmente rodó entre unos tachos de basura, produciendo en su caída un gran estrépito. Un frío glacial comenzó a invadir su cuerpo.

En su mente enfebrecida y delirante desfilaron los últimos acontecimientos, inmediatamente previos a la persecución. Lo que su psiquis había estado esquivando recordar cuando huía para evitar que su peso la aplastara, ahora retornaba a su memoria, desprovista de la protección de la voluntad. La imagen de Samwarit, la bella muchacha etíope con la que habían intentado la fuga de manos de sus captores apareció claramente en su memoria, así como la de Jemal, el jefe aparente de los tratantes de personas en cuyo poder habían caído por la traición del capitán del barco que los había traído hasta Nueva York. Recordó la travesía de veinticinco días desde el lejano puerto sobre el Mar Rojo,  cercano a Port Sudán pero desprovisto de todo control de las autoridades. Viajaban veinte mujeres etíopes, eritreas, sudanesas y somalíes, todas jóvenes y bellas, en lo que sin lugar a dudas era un tráfico humano relacionado con la prostitución. Todas estaban constreñidas a permanecer en dos contenedores mugrientos dentro de los cuales a veces debían hacer sus necesidades fisiológicas, y de los cuales sólo se les permitía salir a tomar aire en cubierta cuando el barco se hallaba lejos de la costa y fuera de rutas marítimas concurridas.

Al llegar a su destino las habían ingresado en el puerto de Nueva York dentro de los contenedores, y las fueron a buscar a la noche sacándolas de la zona portuaria y llevándolas a lo que luego sabrían que era el Harlem. Como la zona era patrullada insistentemente por la policía de la ciudad, prácticamente no podían salir del miserable depósito abandonado en que las habían recluido.

Mientras que la mayoría de las muchachas estaban aterradas y se movían como zombis al compás de las órdenes de los hombres que las tenían aprisionadas, Alimah y Samwarit desde el primer momento estuvieron buscando la oportunidad para escapar de su encierro. Había transcurrido ya casi un mes desde su llegada clandestina a Nueva York, y algunas de las mujeres habían sido vendidas a quien sabe que sórdida organización de tratantes, y no habían regresado jamás. Las mujeres recibían sólo un baño y ropas decentes cuando eran exhibidas a ignotos compradores y entregadas a sus nuevos amos.

Un día todas las jóvenes se despertaron un medio de un gran alboroto proveniente de la planta baja del derruido depósito, con gritos de hombres, ruidos de cosas rotas y finalmente disparos y gemidos. Una banda rival había atacado las premisas con el objeto de echar a los recién llegados de lo que consideraban su coto de caza.

Alimah tomó la mano de Samwarit y la llevó por las sucias escaleras que conducían abajo. En los peldaños inferiores yacía uno de los captores agonizante, un negro gigantesco con el rostro y los fornidos brazos llenos de tatuajes. Aún conservaba una navaja en la mano. Amilah empujó con el pie el cuerpo hacia abajo para liberar la escalera y al pasar junto a él tomó el cuchillo en sus propias manos. Sanwarit siempre la seguía tomándose de su falda. En uno de los corredores de la planta baja yacía otro de los secuestradores, con varios impactos de bala en su pecho. La puerta del depósito que daba al callejón se hallaba entreabierta, pero otro cuerpo bloqueaba la entrada. Las dos mujeres saltaron sobre el cadáver y salieron por fin a la ansiada libertad. Corrieron hacia una de las esquinas bajo la vacilante luz del alumbrado y la sangre se les congeló cuando vieron a otro de los matones aparecer dando vuelta a la esquina a menos de cinco pasos de ellas. El hombre quedó aun más sorprendido que las mujeres y no atinó a actuar. Sin vacilar un instante Amilah clavó la afilada daga en su vientre y el hombre se desplomó pesadamente.

Las dos muchachas corrieron desesperadas intentando poner distancia con el sitio de su encierro pero pronto oyeron voces que les resultaban conocidas.

 

 

Table of Contents- Índice